Mi amor no supo de rencores, a veces fue tan sincero que se durmió por un tiempo, soñando con volver a verte. Creo firmemente, que no pasa por el olvido, sino por lo profundo del enamoramiento.
Mi amor fue tan incondicional, que se quedó incluso hasta cuando vos ya no estabas. Y sembró en él la duda, para esperarte por un tiempo.
No creo sinceramente, en odiar para olvidar, tampoco creo en hacerlo. Uno es dueño de sus propios recuerdos.
Intenté arrancarlo de cuajo cuando te fuiste. Lo guardé en la misma caja donde dejé tus cartas y lo privé de ver la luz.
Hoy en día siento que fui bastante cruel con él, porque no tuvo la culpa de los desencuentros. Ni siquiera hoy vale la pena echar o medir culpas. Sin embargo, actualmente, en donde soy una con el silencio, y me amigué con la soledad, me prometí reflexionar sobre el amor y el dolor, si es que no son uno.
Mi amor fue compañero y tu fan número uno. Tanto, que al voltear la mirada, estaba ahí para recordarte que nunca ibas a estar solo.
Mi amor fue tan empático, que respetó que no lo ames, para que seas feliz sin él sin mediar obstáculos ni reclamos.
Ya el tiempo pasó, y lo lindo es, que después del dolor de las despedidas, sé que el amor que yo sentí, en algún momento volverá a acompañarme para permitirme amar nuevamente, como algún día te amé.
JAZMÍN ORTEGA EDELWEIS
Comentarios
Publicar un comentario