Perdido entre la oscuridad, lidiando con una tristeza vencida entre las sombras, puedo ver como en la profundidad de su alma habita un niño que se acunclilla ante la adversidad.
¿Cómo podría iluminarte si la noche siempre estuvo rodeandote?
¿Cómo decirte que de nada tenés la culpa?
Las palabras se rinden ante el silencio, y la historia sin fin se repite. La soledad es traicionera y deja a los demonios escabullirse entre las grietas.
No hay manera de rescatar a quien no quiere ser rescatado. Uno solo puede rodear bien fuertes a las bestias con los brazos a la espera de que decidan calmarse.
Del otro lado, miles de hienas esperan la rendición absoluta babeandose con odio.
No hay forma de salvar a quien no quiere ser salvado. Algunos viven entre los muertos.
Hace un tiempo a esta parte, la complejidad fue soltandome pasando a elegir la tranquilidad de lo simple, sentenciandome a no comprender la mayoría de los supuestos que abarcan laberintos y espirales.
Y sé, que no podré abrazar tu oscuridad por completo, ni llenarte de los rayos del sol.
No puedo iluminar lo que no quiere ser iluminado. La tristeza vencida no habita la luz, esa misma que duerme con vos y te despierta por la madrugada.
Uno solo puede rodear bien fuertes a las bestias con los brazos a la espera de que decidan calmarse.
Jazmín Ortega Edelweis
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