El cielo se viste de violeta, adornandose con unas luces relampagueantes que iluminan toda su habitación. En la ventana, cadaveres de gotas de las lluvias pasadas, que se impregnan a la vida para no pasar a ser una lluvia mas.
El ruido de la lluvia a lo lejos, anuncia su pronta llegada a donde ella se encuentra. Unas timidas lloviznas comienzan a vislumbrarse y un silencioso relámpago se hace notar en el dormitorio.
Su mascota ni se inmuta, refugiandose en su dueña, sintiendola su lugar seguro. Ella, al mismo tiempo se pregunta,
<<¿Será tan solo una lluvia más del montón o realmente purificará mi alma?>>
Todavia no había respuesta alguna. Todo era timidez en esa antesala.
Los autos pasaban por la avenida ignorando el pavimento húmedo y los árboles en extrema quietud se aburrían de que aún nada llegara.
La sombra de la reja ingresaba con impronta por el reflector del vecino y ella la observa, prestandole muchisima atención a los detalles.
En esta noche, ella no quería perderse de ninguno. Sus anteriores noches las había pasado como si todas fueran exactamente iguales, cuasi anesteciada.
Ya no es momento de dejar las cosas pasar, asi nomas, como si nada importara, como si estuviese todo escrito porque nada lo está.
La lluvia todavia no golpea contra los techos de chapa ni contra su techo de hermosas tejas negras.
Y asi, la espera, se hace tediosa, aburrida, sin sentido.
Luces, ruidos de autos, alguna que otra alarma vecinal vergonzosa y la vecina nueva que prueba que tan estrepitosa puede ser su voz.
Nada pero nada verdaderamente importante ni digno de atención, y lo que busca ella es poder asimilar el momento y agarrarse de el, exprimiendolo.
Los amagues del comienzo tienen su sazón pero no tienen nada novedoso.
¿La lluvia llegará en algún momento como para ponerla a prueba? ¿Qué tan preparada está para cambiar de perspectiva? ¿Acaso se dará cuenta de las incontables lluvias que golpearon en su ventana tan intempestivamente queriendo llamar su atención, ingresando a su casa intentando lograr su desesperante objetivo, y a ninguna de ellas les hizo caso? A ninguna.
¿Qué tendra de maravillosa esta lluvia? No sabe. Alguna parte en ella le dice que debe quedarse a admirarla, que ella si merece la oportunidad de ser contemplada, aunque sea un rato más.
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