Soy superpoderosa. Y a veces(por no decir siempre) eso me lo olvido. Quedo en la espera de que alguien me apruebe o me diga si califico o no y si califico... ¿Cuánto?
Casi todas las veces la cabeza me dice que si quiero, que no lo haga y cuando me decido a revelarme de mi propio yo, me sorprendo con que si podía hacerlo y con creces. Me sorprendo porque opto por no creer e ignorar, en vez de aceptar que no está para nada mal triunfar de la manera en que puedo hacerlo. De rodearme del amor que merezco, de ser feliz bien, como estoy predestinada a serlo y de valorar cada segundo de mi vida que es maravillosa. Cuando opto por revelarme de la creencia implantada del no puedo, no podré, no pude, y decido vibrar en el sí puedo, si podré, si pude, el si como preferencia selectiva, todo se abre de una manera esplendida y colorida.
El triunfo es mejor luego de que uno se creyó derrotado.
Comentarios
Publicar un comentario