No soy sólo la luz que precede a la sombra sino más bien una porción de sol que se cuela en una persiana entrecerrada. La posibilidad de ser más luz cuando quiera serlo, y de ser una sola con la oscuridad cuando me cierro al exterior.
Percibir lo cálido, y acurrucarse en una habitación donde se puede sentir la tranquilidad de existir en un presente armonioso.
De a poco limpio la suciedad que trata de habitar en la ventana, para que sólo tenga lugar para más rayos de sol.
Las plantas que habitan en ella se abren y estiran para ser aún mas grandes que ayer.Las cerámicas se secan de a poco, dejando las huellas del aroma a fragancia de piso, y el viento hace bailar a los árboles de la casa del fondo.
No hay nada que exista, salvo el hoy. No puedo guardar ésta luz en un frasco, ni ordenarles a las plantas que dejen de crecer. Hoy, la claridad entra a esta habitación que promete ser mi dormitorio, y todo es más esperanzador y tranquilo.
Jazmín Ortega Edelweis
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