La silueta del cariño que una vez le brindó

Acorralado en una esquina de mi alma, desesperado por encontrar una salida, puedo ver como lo cálido de su amor lucha por seguir con vida en alguna parte de mi, casi sin pretensión alguna.
   La contemplo como una obra de arte que alguna vez inspirado alguien creó, llenándolo de colores con esmero.
  Tiempo atrás, su amor fue una obra maestra, que cubrió toda mi alma de luces y sombras tan perfectas, que unidas armonizaban todo a su alrededor. 
  A ese amor le escribo. Al que hizo que la experiencia de vivir sea una paleta de colores tan variada y única, que dejó en mi pintada, la silueta del cariño que una vez me brindó, para saber que esta obra maestra no volverá a existir jamás, y creo que eso se trata el coincidir.
  Sus luces y sus sombras.
  Saber que, como fui no volveré a ser, y como el fue, probablemente no sea. 
  El encontrarse en el momento exacto para al principio ser luz, y luego sombra. Dar vida a un amor, para luego desangrarlo lentamente.
 Porque una parte sangra y la otra, le deja dos gardenias mientras lo ve morir.

                   Jazmín Ortega Edelweis

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