Cuando me agradeciste por todo, sentí una especie de despedida. Como si todas esas palabras amables, por dentro estuvieran cubiertas de tristeza.
Hice lo que pude con lo que tenía y vos sabés bien que no era mucho. La plata no alcanzaba y la casa nos quedaba cada vez mas pequeña.
Sé que algo de enojo me guardas y no te culpo, nunca fui perfecta.
Fuiste consecuencia de sacrificios que hice para salvarnos a todos.
Perdoname si nunca pude quererte de la manera que esperabas. La casa estaba llena de tristeza como para darnos el lujo de la felicidad. El caos se hospedaba en nuestro cuarto mientras vos dormías.
No hace falta ninguna confesión porque ambos sabemos lo que le pasa al otro.
"Nunca te voy a reprochar nada", me dijiste y cumpliste, porque sabés que dentro tuyo se guarda mi esencia. Aquella que se trasluce en tus noches de locura impidiéndote dormir, y en días de enojo debido a que la gente no se comporta a tu gusto.
Los chicos ya crecieron y noto que no tienen grandes sentimientos por mí porque no estuve presente. A ellos tampoco los culpo. En ese momento, siendote sincera, otras cosas me parecían más importantes.
No sucedió, qué se le va a hacer.
Por mucho tiempo, al igual que vos hoy, también busqué respuestas. Mientras vos dormías, pasaban por mi cabeza todos mis sueños rotos, y un par de desilusiones. Admito, y en eso me arrepiento, en que vos sufriste varias veces los daños colaterales de mis frustraciones.
Hice lo que pude, te repito, y te quise a mi manera.
Probablemente nunca lleguemos a entendernos, no es mi objetivo tampoco. Ya estoy grande como para que me perdonen los pecados.
La vida fue dura conmigo, para colmo.
Algo que destaco de vos, es tu valentía, en eso sí que saliste a mi. Los dos somos muy parecidos, quieras o no.
Ya pasó mucha agua bajo el puente, y lejos estamos de una gran relación, de más sabés que el perdón me cuesta.
No obstante, quiero que sepas, que si bien no te di la gran vida, si estoy segura de que te brindé las herramientas necesarias para vivirla, como la fortaleza que te representa y ganas de superarte.
Ya sé que no creciste en un lugar de sueños, ni tampoco teníamos para comer exquisiteces, pero esa fue la que nos tocó.
Él también te quiso mucho, con sus defectos y sus cosas porque todos tenemos defectos eh, incluso vos.
Espero no me odies, yo no te odio.
Todo no se puede en esta vida. Ojalá en algún momento comprendas que hice lo que pude, y que lo siento mucho si no tuviste una infancia feliz. Si te sirve de consuelo yo tampoco lo fui, estaba muy ocupada en ustedes para serlo.
Ortega Edelweis, Jazmín.
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