No sé qué es lo que siento y por eso te escribo, como si pudieras darme una solución, o desatarme este nudo que tengo en la cabeza.
Cada tanto recuerdo lo lindo que era abrazarte, y creo que en la locura que me provoca no saber ni a donde voy, tu abrazo es lo único que me tranquilizaría.
Entre actos fallidos, intento pensar y reconstruir frases que me dirías en este tipo de situaciones. Quizás, que deje de ser tan fatalista o impulsiva, que intente dejar atrás el capricho de querer saber todo ya.
A veces lo que queremos no pasa, y lo que pasa no es lo que queremos.
Hoy quiero lo que no tengo, tu abrazo y me encapricho tanto con tenerlo, que a veces, durante la noche, en los sueños te molesto para darme un poquito de paz.
Probablemente me aconsejarías que intente buscar la paz sola, sin ayuda de nadie y creeme, que es fácil si lo lees en los libros de autoayuda.
¿Qué me dirías si te contara que ni durmiendo descanso? Solo quiero tu beso en la frente y que me digas que todo esto va a pasar.
JAZMIN ORTEGA EDELWEIS
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